La verdad es que llegué un poco antes de lo previsto, toqué el claxón como siempre, pero sin embargo, no se si debido a la prontitud de mi llegada no salió a recibirme como suele hacer. De hecho no se escuchaban los acostumbrados ruidos que suele haber tras ese hecho. Sólo había silencio.
Bueno, me dije, estará haciendo algo, como no me espera tan pronto igual no me ha oído desde dónde esté.
Baje del coche, me acerqué a la puerta del jardín, y nada, todo vacio. Seguía siendo extraño, aún así me decidí a entrar. Llegué hasta el porche y la puerta estaba abierta como de costumbre, pero seguía ese silencio sepulcral, lo cual si que no era ninguna costumbre.
Me adentre en el recibidor y más de lo mismo. Crucé el salón ya un poco turbado, pensando sino debía salir, no fuese a no haber nadie en la casa, o haber y ver algo que no debiese. Decidí tirar adelante no hubiese pasado algo y necesitase mi ayuda.
Llegué a la cocina y...vi algo que me sorprendió, no me lo esperaba. Estaba encima la mesa, con los muslos separados, tentadores, como llamándome. Dudé en acercarme la verdad, la situación era rara, desacostumbrada, pero su visión ahí encima, tentadora, diciendo que me acercase pudo mas que lo inusitado de la situación.
Al principio fui con cautela, pero al acercarme y ver de cerca esos muslos tentadores, en los que el vello erizado presagiaba un fruto prohibido me animaron del todo. En silencio me agache hacía ellos, sintiendo ese aroma que emanaba de dentro a través de los poros de su piel, sin artificios, natural como debe ser.
Posé los labios sobre la tersa piel...ufff pensé, que calidez, que sensación. Mis labios notaron la temperatura que emanaba de ellos, dejando claro su estado. No pude más, los mordisqueé lentamente, gozando de cada pequeña dentellada, gozando de su tersura entre mis dientes, y su cálido sabor en mis labios.
¿Qué os voy a detallar más? Un placer para los sentidos.
Me fui abriendo paso por ellos, poco a poco, subiendo lentamente mientras mis manos los sujetaban firmemente, como si fuesen a volar, cosa imposible viendo su estado. Alcé los ojos y allí estaba su pechuga, hinchada, desafiante, como si estuviese conteniendo la respiración, llamándome a gritos, suplicándome que siguiese gozando por allí.
Ya era demasiado para mi, ningún ser humano puede aguantar semejante tortura sin saltar ya a la desesperada en una vorágine insaciable. Allí en esa mesa de cocina la tome entera, saboreé hasta el último recodo de su piel, gocé de su aroma, su tersura.
Cuando terminé, me alcé como un guerrero tras la batalla, jadeante y extasiado, observe su cuerpo derrumbado completamente en la mesa. Me mire las manos, completamente húmedas después de ese estadillo de lujuria. No pude evitar pasar mis labios por ellas, seguir saboreando lo que allí rezumaba.
Lo confieso, perdí los papeles, me dejé llevar salvajemente por la pasión.
Pero...¿quién se puede resistir a la tentación de un pollo asado sobre una solitaria mesa de cocina?
Yo no. Por eso sus muslos, su pechuga, la grasa que se desbordaba por mis dedos fueron míos. No dejé nada, total, el silencio hacía presagiar que nadie iba a venir a comerlo, para que desperdiciarlo...
5 comentarios:
A tus pies quedo, caballero. Muy bueno el relato.
El relato no sé si está bueno. Pero el pollo estaba pa cagalse.
Vamos, que no cambio yo esos muslos por las cloquetas de la MaríaLosPucheros, ni jargo grifa, jajaja. :D
(Y mira que me intrigan a mi las famosas cloquetas eh.)
Hay que joersennnn!! ¿Algo contra mis magníficas cocletillas? Pos no las catarás si prefieres un pollo asao, querido mío! Jártate a muslos grasosos, sí, que lo mismo te terminas pegando un bocao al hueso y te rompes un pinio. Amos, hombreeeee!!!
Y aparte de eso, muy buena la historia sersin esta que de sersin luego no tenía ni la ese. Jate tú que yo al principio pensaba en una perrilla que tuvieras y que no te salía a esperar. Temiéndome lo peor que estaba y tó y me sale con un relato errótico. A tí lo de Extremadura te ha afectao en demasía. O no?
Jejeje, ha surtido efecto lo de las cloquetas eh. Si no era más que un desafio a ver si me mandabas un tuper de esos como quién manda bombones para darme con un canto en los dientes de lo buenas que estan. :P
No te creas me ha afectado lo de los extremeños, es que cuando se pasa abstinencia hasta la visión de un pollo puede ser de lo más errótica.
Oyeeeee, y que a mi o me espera ninguna perrilla eh, si acaso preferiría me esperaría una salidilla, jajajaja.
No te joe, perrilla dice, mosqueo se ha pillado por las cloquetas esas. :P
Que buena esta también, si hasta me estaba poniendo yo y todo ya, hihihi
Ahora, a ver cuando públicas la continuación. La llegada de la dueña y su reacción al ver que no está el pollo puede ser tremebunda. :-D
S2
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