Pues sí, parece que ya llega el final del 2009, solamente unas horas mas, y otro número de cuatro dígitos que pasará a formar parte del baul de los recuerdos.
Algunos malos, otros buenos, y la mayoría probablemente grises, como el cielo de la ciudad que me vió nacer. Aunque la verdad ya no es tan gris desde que fue desindustrializando.
El caso es que llenaremos ese baul de historias múndanas, y fuera se quedarán sin poder entrar todos los sueños y deseos que tuvimos al comenzar el año y que nunca se cumplieron.
Si alguién se os ha cumplido por lo menos uno, pues consideraros afortunados. Uno puede ser un mundo. Es el número que se utiliza en los comienzos, el más altivo de todos, en definitiva, si es el number one, ese deseo puede valer por muchos.