25 de enero de 2010

Una historia sin mas...

Nuestro personaje llegó a casa aquella tarde como cualquier otra, pero desde el primer momento notó que había algo distinto en el ambiente.

Eloy, llamémoslo así, aunque bien había podido llamarse Patxi, cruzó la puerta del jardín y descubrió a sus hijos trasteando por el mismo en pijama, jugando sobre la húmeda hierba, que por cierto alcanzaba una altura bastante considerable.

¿Sin podar todavía? - pensó.

También descubrió cajas de cartón de comida del chino del barrio tiradas por todos lados; el coche de su mujer sin guardar y con la puerta abierta, igual que la puerta de la casa.



Entró en la misma algo preocupado, para descubrir un desorden aún mayor. Lámparas caidas, alfombras revueltas, revistas hechas tiras. Evidentemente Frodo, que así se llamaba el gato, había estado campando a sus anchas.

Al llegar a la salón, más de lo mismo: la televisión en el canal Disney a todo volumen, juguetes por el suelo, ropa en el mismo sitio, y el  florido sofá que tanto cariño tenía su mujer, estaba decorado con un nuevo estampado sobre sus máginificas flores, que al parecer habían plasmado las patas de sus gatos con todo tipo de sustancias de dudoso proceder.

Preocupado se avalanzó hacía la cocina...y aquello ya era el caos, el fregadero desbordado de cacharros, la mesa con las sobras del desayuno esparcidas por todos los sitios; el frigorífico abierto de par en par con un gran charco de leche a sus pies; la comida los gatos tirada por doquier y mezclada con arena del jardín.
Y lo más grave, en la encimera estaba la masa de las croquetas a medio preparar. Algo que ya le terminó de alarmar.

Asustado se lanzó escaleras arriba llamando a su mujer por su nombre, que bien podría ser María de las Cocinillas, pero que no lo era ciertamente, era mas bien un mote cariñoso debido a su mayor aficción.
Subiendo como un loco estuvo a punto de descalabrarse al chocar con dos tinajas en medio los escalones, cuando deberían estar ya en la planta superior, que en eso habían quedado la noche anterior.

Al llegar arriba noto un chof bajo sus pies. Miró hacia abajo para descubrir un pequeño reguero de agua jabonosa que venía desde el baño. Alarmado se lanzo a la carrera hacía el mismo para descubrir esparcidas por el suelo y llenas de jabón, un sinfín de toallas, juguetes, y los rollos de papel del Elefante pegados con pasta de dientes por las paredes...

Ya con el corazón a punto de salirle del pecho, entro corriendo en el dormitorio, y allí estaba su mujer, tumbada plácidamente en la cama leyendo una novela erótica, y esparcidas a su alrededor las imagenes del calendario de bomberos de Bilbao.

Ella le miró, y le dijo: ¿Qué tal el día cariño?

El furioso preguntó: ¿Qué ha pasado hoy aquí?

A lo que María Cocinillas con una amplia sonrisa repondió: Recuerdas cuando vuelves todos los días del trabajo y me preguntas: Por dios ¿Qué coño es lo que haces toda la tarde al volver del trabajo?

Sí, contestó el incrédulo.

Y ella contestó: Pues hoy, no lo hice.

Bien queridos lectores, y con esto damos por terminado el relato previo a mis vacacionesssssssssssssssssss, biennnnnnnnnnnnnnnnn, toy vacassssssssssss, jajaja.

Ah, se avisa que esta historia es completamente ficticia, los nombres, personajes y lugares son imaginarios. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. :D

3 comentarios:

Cantimplora dijo...

A tus pies.

Si es que tu imaginación y tus teclas juntas, hacen maravillas de la narración.

Muy buena. Sí señor!!!

Echaba de menos tus letras :)

María de la Anunciación dijo...

Jate tú que me ha caído a mí estupendamente la tal Mariá Cocinillas.
Jate tú que en principio, al leer el nombre del prota masculino, he pensao... casualidad, ochesssss!!!
Jate tú que cuando leí el nombre del tal Frodo ya he pensao que lo mismo ésto era premeditao.
Jate tú, Divagador de mis Entretelas, que mola tu relato tanto como las cocletas de la protagonista femenina, y por supuesto, mucho más que los sofases floreados que salen también en el relato.

La segunda parte pa cuándooooo?????

Deadwords dijo...

Cantimplora, anda llenate de algo que debes estar vacía. Xageraaaaa. :P

MaríaNunci, sería complicada una segunda parte. Ya que las dos continuaciones lógicas de la historia no cuadrarían demasiado a mi entender.

Que Maricocinillas siguiese en plan rebelde todos sabemos que sería una utopía, ya que la cabra tira al monte. Y no creo que ese personaje podría pasar otro día mas sin hacer sus guisotes, colocar sus tinajas, o quitar el polvo a su adorado sofá floreal. :D

En cuanto a un cambio por parte del sorprendido contrario, pues como que va a ser también difícil. Cualquiera que en su juventud viese los documentales de Rodriguez de la Fuente, ya aprendió que el macho de cualquier especie no hace las cosas porque sí, es una cuestión de la evolución la que marca su comportamiento. Y claro está, quién soy yo para modificar el comportamiento de una especie que tantos siglos ha costado labrar. :D

Ala, ustedes lo pasen bien.